
Cada 15 de noviembre, el Perú conmemora el Día Nacional de la Vicuña, declarado por resolución ministerial para reconocer la importancia de este camélido emblemático. Considerada Patrimonio Natural de la Nación y producto bandera, la vicuña representa no solo la riqueza natural del país, sino también una fuente de ingresos sostenibles para las comunidades andinas. La fecha coincide con el fin del tradicional “chaccu”, una práctica ancestral de captura y esquila de vicuñas promovida por la Asociación Nacional de Comunidades Conservacionistas de Vicuñas y Huanacos del Perú (Ancovih Perú).
El Perú alberga la mayor población mundial de vicuñas, con un estimado de 218,000 ejemplares que habitan principalmente en zonas altoandinas a más de 3,200 metros sobre el nivel del mar. Entre las regiones con mayor concentración se encuentran Ayacucho, con más de 60,000 vicuñas, seguida de Puno, Huancavelica, Junín, Cusco, Arequipa y Apurímac. Estos camélidos, esenciales para el equilibrio ecológico, son también símbolo de resiliencia y tradición.
En los años 60, la vicuña estuvo al borde de la extinción debido a la caza indiscriminada, pero gracias a iniciativas de conservación, su población se ha recuperado notablemente. Este éxito refleja los esfuerzos de las comunidades locales y del Estado para preservar este tesoro nacional, reafirmando la importancia de proteger la biodiversidad peruana.