La ofensiva israelí en la Franja de Gaza sigue en aumento, dejando un saldo trágico de al menos 34 fallecidos en las últimas horas, entre ellos varios niños. Uno de los ataques alcanzó una agencia de la ONU para refugiados palestinos, provocando la muerte de nueve menores y generando condenas internacionales por el alto costo humano del conflicto.
Testigos denunciaron la falta de seguridad en la zona, señalando que los bombardeos impactaron áreas donde no había amenazas para Israel. Reino Unido también expresó su preocupación, condenando el ataque a centros humanitarios y la muerte de médicos en el enclave palestino. “Estamos consternados por estos recientes ataques”, declaró Hamish Falconer, viceministro británico de Asuntos Exteriores.
Según el Ministerio de Salud de Gaza, la nueva ofensiva ha cobrado la vida de 1,042 personas, mientras miles de palestinos intentan huir de los ataques. La crisis se agrava debido al bloqueo impuesto por Israel desde el 2 de marzo, que impide el ingreso de ayuda humanitaria, aumentando la desesperación en el territorio.